Estación Norte
Vio su celular. Boulevard de Magenta. ¿Por qué llevaría ese nombre?, pensó. En la otra mano llevaba una botella de vino envuelta en una bolsa negra. Era un merlot de 7 euros y algo más que compró la noche anterior. Estaba por la mitad. Había caminado alrededor de cinco cuadras desde la estación de Anvers. Allí una pareja de chicos le había indicado que siguiera de frente y llegaría a la Gare du Nord, donde podría tomar el RER. Mientras avanzaba por Dunkerque pensó en lo atractivas que eran las calles de esa ciudad de noche. Y qué dulce era la soledad cuando se bebía a sorbos. Si supiera más de música, escribiría una canción sobre este momento. Avanzó unos metros y al fin pudo divisar la estación. Quiso detenerse a contemplar la fachada pero apuró el paso. Eran casi las 11:30 y tenía que llegar a Luxembourg para encontrarse con un viejo amigo. Lo que harían no estaba claro, pero seguro se acabarían la botella y luego comprarían más alcohol, porque era sábado y estaban en París. - H...